Hiedra celebra la memoria y la familia, evocando los lazos, historias y emociones que nos definen. 

Nace de la idea de familia y comunidad a través de un árbol familiar, que plantó mi abuela hace más de 50 años. Es un viñedo que crece cada año y que sigue en la familia como símbolo de ese entramado de personas y lazos que nos sostienen, observando los cientos de zarcillos que nacen cada vez que llega la primavera y se agarran entre ellos, se agarran a las paredes con tanta fuerza como delicadeza. Eso es lo que Hiedra quiere trasladar a estas piezas, la memoria, los lazos y la suavidad y fortaleza de estos.